LA OVEJITA PERDIDA
Cuando Jesús hablaba a la gente que la rodeaba, había entre ellas personas pobres, ladrones, publicanos. A los fariseos, escribas y grandes maestros de Israel no les gustaba y entre ellos murmuraban: «Este a los pecadores recibe y entre ellos come». Por este motivo, Jesús quería enseñarles que Él no despreciaba a nadie y que todos eran sus hijos, entonces les contó la siguiente historia:
Un pastor llevó a sus cien ovejas a pastar en el inmenso valle de abundantes pastos ubicados al lado del Jordán, todos los días este hombre llevaba a sus ovejas a este lugar. Las ovejitas más pequeñas seguían a su madre y todas las ovejas seguían al pastor, comían el pasto verde. Después tomaban agua del río y dormían la siesta debajo de los árboles.
Si alguna oveja se cortaba una pata con alguna piedra filosa el pastor se la lavaba y le curaba la herida. Este pastor quería mucho a sus ovejas, y por eso se quedaba con ellos todo el tiempo.
Al atardecer el hombre volvía con las ovejas a su casa. Cuando llegaban al corral, el pastor las contaba: una, dos, tres, cuatro, ... siempre las contaba hasta que todas estuvieran adentro.
Una noche de regreso al corral, cuando el pastor empezó a contarlas, se dio cuenta que le faltaba una, ¿dónde estaba esa ovejita? se había perdido. Rápidamente salió a buscarla, caminó por aquellas colinas y desfiladeros rocosos, va al mismo borde del precipicio, con el riesgo de caerse y morir, caminó y caminó. De pronto, escuchó un pequeño balido: bee bee. El pastor corrió... ¡Allí estaba su oveja! A punto de morir. ¡Al fin la encontró! Con mucha alegría pone a la oveja en sus hombros, esta herida y débil, la toma en sus brazos, la aprieta contra su pecho para que le de vida el calor de su corazón, cuando llega al corral muy feliz por haber encontrado a su oveja llama a sus amigos y le dice: «Alégrense conmigo, porque he encontrado a mi oveja que se había perdido»
Jesús no desprecia a ninguna persona, todos pertenecemos a Dios, somos suyos porque Él nos creó, y porque nos rescató del pecado.
En la historia, el pastor va en busca de una oveja que no conoce el camino de regreso. Así Dios va en busca del hijo que se aleja de su amor. No le importó dar la vida de su hijo Jesús por amor de nosotros. ¡Gracias Jesús por darnos tanto amor y porque nos cuidas siempre!
ACTIVIDAD
1. ¿Cuál es el mensaje del rebaño? Escribe las palabras en orden según los números que lleva cada oveja